Una pequeña línea se introduce en el diseño de las mantas navajo.
Esta pequeña línea se extiende de borde a borde, rompiendo su simetría.
Para los navajo esta es la “línea del espíritu” y se agrega para que la pieza textil
no sea perfecta: “porque hacer algo perfecto significa, que ya no se le puede introducir ninguna mejora”.
Esta actitud ha sido mi guía y mi norma de aprendizaje.
El oficio y su práctica atesorada. La composición de su arte.
El otro, que se va definiendo en cada desplazamiento y transferencia.
Ubicuidad y conocimiento, son la tela del pasajero.
El viajero que se desdobla en múltiples claroscuros, en la piel que lo apaña.










